Posteado por: psicologiayemocion | octubre 19, 2010

Blancanieves y los 7 Trastornos de sus enanitos.

Walt Disney afirma que cada uno de los enanos  de Blancanieves tiene un nombre que glosa su personalidad. De todos ellos, sólo uno, el alérgico Sneezy, abrumado por la fiebre del heno, padece un problema de salud según el precario, acientífico y arcaico criterio de la época (hablamos de los años 30 del pasado siglo). Afortunadamente, con el avance de la Medicina y la Psiquiatría podremos colocar etiqueta diagnóstica a casi todos estos simpáticos personajes.

   

Comenzaremos por Doc o, en algunas versiones en castellano, Sabio, al que sus gruesas gafas confieren un aspecto falsamente intelectual (no lee una sola página en toda la película). Disney lo describe como líder autoproclamado del grupo. Desde el punto de vista psicopatológico destacan sus dificultades para la expresión verbal.

Cercanas por momentos a la franca parafasia, la mitad de sus intervenciones en la película quedan entrecortadas por sus problemas para la vocalización. Pertrechados del DSM-IV, no nos queda más remedio que diagnosticar un trastorno por tartamudeo (F98.5 ó 307.0). En efecto, Doc muestra una alteración de la fluidez y la organización temporal normales del habla (inadecuadas para su avanzada edad), palabras fragmentadas (p. ej., pausas dentro de una palabra) y que se caracteriza por la frecuente ocurrencia de repeticiones de sonidos y sílabas, emisión de palabras producidas con un exceso de tensión física y repetición de palabras monosilábicas. Setrata de tres de los siete rasgos propuestos por el tratado, y bastaría con uno para otorgarle la etiqueta. La alteración de la fluidez que presenta nuestro paciente, como requieren los criterios deesemecuatrianos, interfiere claramente en su comunicación social.  

                                                                                        

Centremos nuestra atención en Dopey o Mudito, sobre quien debe resaltarse que no para quieto en toda la película. En un determinado momento utiliza dos diamantes recién tallados para hacer una gracia; en el desfile de los enanos a la vuelta de la mina, se dispersa y entretiene con estímulos nimios. Con estos rasgos le cuadra perfectamente la etiqueta de Trastorno por Déficit de Atención; de sus variantes nos inclinaríamos por la combinada (F90.0 ó 314.01).

 Debemos congratularnos de que el reciente interés por la Fobia Social o Trastorno de Ansiedad Social (F.40.1 ó 300.23) ayude a Bashful o Vergonzoso a dejar de vagar como una alma en pena sin una etiqueta diagnóstica que llevarse a la boca. Dormilón o Sleepy remite a una patología emergente, no sólo en prevalencia sino también en el ránking de preocupaciones de los médicos: El síndrome por Apnea–Hiperpnea Obstructiva durante el sueño (SAHOS). No es baladí la cuestión: Asociado a todo tipo de padecimientos, desde la hipertensión arterial a la depresión y de males psicosociales, desde la falta de productividad a los accidentes de tráfico, el SAHOS es uno de los más canallescos síndromes de la moderna Medicina. Empero, nuestro entusiasmodiagnosticador debe retroceder ante el hecho incontestable de que el fenotipo del personaje no es el propio del cuadro; de hecho, por lo que se ve en la película no ronca más que sus compañeros, y de hecho es de los menos obesos, al tiempo que su luengabarba no nos permite verificar si tiene un cuello corto y con papada, doble mentón o kokotxa. Sin embargo, bien podrían existir un estrechamiento de la vía aérea a causa de factores estructurales como una hipertrofia adenoidea (en uno de sus bostezos se puede apreciar que no hay una llamativa hipertrofia amigdalar) o incluso a algún problema del centro respiratorio.

   Particularmente preocupante es el caso de Happy o Feliz, personaje que no duda en ningún momento en proclamar su optimismo, su vitalidad y su alegría, rasgos todos ellos rotundamente psicopatológicos. Lenguaraz y desinhibido, no duda en tildar de tonto a Dopey y no se recata en cantar en público ante una mujer a la que acaba de conocer. Orondo y claramente viscerotónico, de su aspecto físico podrían extraerse funestos augurios en línea con el padecimiento de su compañero Sleepy, así como consecuencias en línea con el más puro paradigma kretschmeriano. Ahora bien, su alegría parece continua y no fásica y, por lo tanto, justificaría el diagnóstico diferencial con la moria, o con el Trastorno Afectivo Mayor, tipo Agradable, que Bentall propuso hace unos años para patologizar la felicidad.

 Nos queda, por último, el único personaje para el que no es posible encontrar una adecuada etiqueta en el DSM-IV, aunque es posible que esta opinión sea sesgada e interesadamente favorable o esté teñida de falta de insight por la concordancia del carácter del personaje con el de quien suscribe. Con todo, me atrevería a exigir que quien que Grumpy (también conocido como el Enano Gruñón) aparece explícitamente en el DSM-IV lo demuestre con pruebas. El mal carácter de nuestropersonaje esconde en realidad un alma sensible y enamoradiza, y dado que no conocemos su historia sentimental previa no contamos con elementos suficientes para diagnosticar una dependencia amorosa. Desolado por la frustración, debo reconocer que más allá de su misoginia de fachada, la perenne irritación de Grumpy no concuerda tampoco con los rasgos de los trastornos paranoides. La defensa psicológica, aunque sea torpe e ineficaz, no denota todavía un trastorno psiquiátrico, pero es de esperar que ulteriores ediciones del DSM permitan encontrar asiento nosológico a la forma de ser y estar de Grumpy.

 Una consideración final: Blancanieves es un film producido hace casi 70 años. En aquella época los enanos podían mostrar en la pantalla con toda naturalidad una serie de particularidades (o con la forma actual de ver las cosas, patologías) sin que nadie se rasgara las vestiduras. Sólo podemos conjeturar cuáles serían las causas de esta indiferencia: ¿inocencia? ¿Permitía el marco histórico, cultural y social menos sensible con los problemas de las personas con enfermedades mentales hacer chistes con ciertos rasgos que hoy se consideran síntomas? Quién sabe, pero si hoy en día Disney se animara a producir un remake de Blancanieves, serían muchos los cambios. Para empezar, la animación sería por ordenador. Por otra parte, muchas producciones recientes, orientadas a un público general y no sólo infantil, incorporan detalles técnicos, por lo que es posible que si Sneezy tiene realmente un SAHOS durmiera con un aparato de ventilación a presión positiva. Y aunque como recogimos en otro momento los filmes para niños no siempre son cuidadosos con la imagen que dan de la enfermedad mental, es posible que desaparecieran de los personajes los rasgos más identificables con patologías. Quedarían así convertidos en personajes romos, lisos, planos, grises, pero políticamente correctos.

                            

Sería bueno que algún día alguien verifique si esta hipocresía social ayuda a las personas con problemas o no hace más que aumentar el estigma.

 (Más información  en JoseLuis Marín y artículos  Psikinsólita

http://www.ome-aen.org/2004_02_22_insoliteces.html )

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