Publicado en Curiosidades

EL HOMBRE QUE CONFUNDIÓ A SU MUJER CON UN SOMBRERO [Oliver Sacks]

    El señor P. era un eminente músico que había acudido a la consulta de un neurólogo porque tenía problemas para identificar las cosas de su entorno. En alguna ocasión le habían sorprendido dando palmaditas en la parte superior de las bocas de incendios creyéndolas cabecitas de niños o iniciando una conversación con el picaporte de una puerta. Tras la revisión, el señor P. salió de la consulta. De repente, se detuvo en seco, rodeó el coche y se dirigió al asiento que ocupaba su mujer, la agarró del cuello de la camisa y por las orejas e intentó ponérsela en la cabeza.

Se trata de un hecho real comentado por el famoso neurólogo Oliver  Sacks. En este caso concreto, el señor P. padecía una pérdida cognitiva aguda: su cerebro era capaz de ver, oír, sentir y escuchar perfectamente, pero no podía emitir juicios personales. Así, metía a su mujer en la misma categoría conceptual que un paraguas o un sombrero.

Oliver Wolf Sacks  es un neurólogo inglés que ha escrito importantes libros sobre sus pacientes, seguidor de la tradición, propia del Siglo XX. de las «anécdotas clínicas» (historias de casos clínicos contadas a través de un estilo literario informativo) Junto con Stephen Hawking, en uno de los principales divulgadores del pensamiento científico de nuestro siglo.

     Siguiendo con la historia del Señor P y después que el doctor Sacks lo examinara, el Señor P le preguntó: “ya veo que le parezco a usted un caso interesante. ¿Puede decirme qué trastorno tengo y aconsejarme algo?. A lo que el  médico respondió: “no puedo decirle cuál es el problema, pero le diré lo que me parece magnífico de usted. Es usted un músico maravilloso y la música es su vida. Lo que yo prescribiría, en un caso como el suyo, sería una vida que consistiese enteramente en música. La música ha sido el centro de su vida, conviértala ahora en la totalidad”. Es evidente que en este caso, el músico no era capaz de hacer un juicio cognitivo. El juicio es intuitivo, personal, global y concreto: “vemos” cómo están las cosas, en relación unas con otras y consigo mismas. Era precisamente este marco, esta relación, lo que le faltaba al Señor P. Pero, a pesar de no existir la cura para su patología, Sacks le marcó el camino para sacar ventaja de sus capacidades y así poder adaptarse al caos dentro de su mente.      

Para Sacks, el diagnóstico casi no viene al caso y es, más bien, una suerte de preámbulo; ya que muchos de los enfermos que buscan su opinión son incurables. Por eso, sus héroes son los pacientes que aprendieron a superar grandes obstáculos: la persona con el Síndrome de Tourette, que se caracteriza por múltiples tics motores y por lo menos un tic vocal, que se convirtió en cirujano,  o el pintor que perdió la visión del color pero encontró una identidad estética más fuerte incluso trabajando en blanco y negro. Hoy, a más de veinte años de haber conocido al señor P., este notable neurólogo, continúa atendiendo, estudiando nuevos casos y “aguardando la inspiración, como siempre…”, confiesa Sacks, para encontrar la salida que ayude a sus pacientes a entender un poco mejor los inexplorados secretos de la mente.

Otras obras del autor:

1995 – Un antropólogo en Marte «An Anthropologist on Mars».

2001 – El tío Tungsteno: recuerdos de un químico precoz

(Parte del contenido extraído de   Mariana Nisebe en Clarín )

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