Publicado en Conversaciones con ella

Un puente emocional

 

-¿Por qué estas llorando?

-…Porque me acuerdo de ella…

-Y, ¿qué es lo que te hace llorar?

-Bueno…, al recordarla siento de repente el paso del tiempo y la imposibilidad de volver hacia atrás.

-Podemos intentar volver atrás con la imaginación y el pensamiento, ¿hay algo que querrías traer al presente?

-Tengo muchos recuerdos agradables de ella….

-Empecemos por alguno de ellos…y vayamos adentrándonos placidamente en el recuerdo de tu madre.

     Su discurso era confuso. No era facil para él escudriñar en su cerebro, estaba demasiado debilitado y enfermo, intoxicado por el  maltrato a lo largo de los últimos años al que le había expuesto. Drogas, sobredosis, alcohol, psicosis, delirios, esquizofrenia…Pero la emoción seguía latente. En su estructura emocional más primigenia aún tenía grabado el tacto de las  manos de su madre, el color de su pelo, su voz, su olor, el dolor de sus ojos al ver a su hijo amenazarla e intentar agredirla…

La emoción empañaba sus ojos, el recuerdo de su madre le hacía bajar la cabeza y llorar como un niño. Momentos antes me hablaba de sus “hazañas”, mostrándome sin pudor las numerosas cicatrices de su cuerpo en brazos y estómago. No tenía percepción de la gravedad de los hechos que narraba con orgullo y que había cometido en su vida. Peleas constantes, agresiones en estado de psicosis provocados por las drogras. Ni siquiera su estancia en prisión por el asesinato de un muchacho homosexual hacía 20 años le hacían ahora conmoverse. No había arrepentimiento. Su disocicación afectiva era extrema , su esquizofrenia y enajenación mental le protegían de un mundo oscuro del que el mismo se había elegido como merecedor y sin embargo el recuerdo de su madre le devolvían a una realidad afectiva de la que llevaba ausente muchos años. El sentimiento de culpa, de profundo dolor, de sufrimiento, de añoranza, se le venían encima de manera que echaban por tierra todas sus defensas al instante, sus castillos infranqueables, sus fortalezas inventadas, sus “hazañas” dudosas…

Se recogía en sí mismo y adoptaba una posición casi fetal, de protección y contención. Era en ésos instantes y a través del dolor cuando más se acercaba a la realidad de la Vida, a la existencia del Amor…Un puente que aparecía fugazmente conectándole con otra realidad, un arcoiris en su mundo sin colores. Unos instantes, breves,  y automaticamente volvía a incorporarse estallando en sonoras carcajadas.

Diciembre, 2010

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