Publicado en Curiosidades

El abrazo piel a piel.

Se ha dicho que el primer trauma de la vida es el nacimiento, sobre cuyo recuerdo se modelan todos los demás. Gran parte de éste trauma , según autores como Leboyer (ginecólogo francés) podría evitarse suprimiendo algunos de los elementos antinaturales añadidos por la cultura tecnológica actual: ruido, baja temperatura y luz excesiva de los quirófanos; la importancia de un contacto físico inmediato del niño con la madre; la influencia negativa del nerviosismo de ésta provocado por una situación para la que no está preparada etc…Incluso antes de estar preparados para nacer, el estado físico y psíquico de la madre, reflejado en sus secreciones endocrinas y en su actividad nerviosa, se transmite por via placentaria al feto en gestación (tóxicos como el tabaco se relacionan con mayor mortalidad y morbilidad infantil)

      La presencia del padre en el parto no tiene un caracter mágico, sino que que tiene la específica función de servir de importante apoyo afectivo a la madre.

El primer contacto del bebe con el medio exterior es muy duro y de gran impacto porque todas las condiciones que hasta ése momento conocía  cambian de manera drástica. No es extraño que llore.

                  

Pero de todo, a lo que más importancia dan los autores en éstos primeros segundos tras el nacimiento es al contacto físico de piel con piél, el niño ha de estar sobre la madre y acariciarse mutuamente. Para el niño es el primer signo de que no lo perdió todo con nacer, y para la madre es igualmente de gran importancia.

Existe una patología sorprendente en madres   jóvenes estudiada ya por los psiquiatras en 1970 en la que sin poseer trastornos neuróticos de gran importancia  las mujeres aseguraban no sentir amor hacia su bebe, a pesar que , racionalmente sabían que lo querían y que había sido un niño deseado.Las investigaciones apuntaron hacia las condiciones similares en las que éstas mujeres dieron a luz, clínicas modernas , altamente esterilizadas en las que se aislaba al niño durante las primeras horas y días.

Las primeras 48 horas trás el nacimiento son cruciales para la formación del instinto materno, ver al niño, oirle y tocarle pone en marcha circuitos neuronales que aumentan la secreción de oxitocina, hormona relacionada con la capacidad de vinculación afectiva. La madre experimenta un auténtico imprinting en el contacto temprano con su hijo, una activación de su disposición institintiva al amor materno.

La receta: abrazo, piel a piel, en el nacimiento y a lo largo del crecimiento y desarrollo, contra más mejor. Éso sí, dejando al niño espacio para ir descubriendo su propia individualidad a tiempo y sintiendo que a pesar del apoyo y presencia de la madre tendrá que ir arreglándoselas el solo en algunas cosas. La capacidad de imaginar a la madre cuando ella no está presente y el descubrimiento de formas de tranquilizarse y satisfacerse a sí mismo (meciéndose y chupándose el dedo, por ejemplo) son creaciones personales obligadas por la frustración .

                

El contacto físico piel a piel con el bebe en las primeras horas de vida será crucial para el desarrollo de un vínculo afectivo bebe-madre y para que neuronalmente en el cerebro del niño se creen conexiones afectivas tempranas que dotarán de sentimiento de seguridad permanente en el resto de su vida. Abrazar con intensidad es el mejor  antídoto contra el vacío y sinsentido afectivo, también en la edad adulta.

 

Peterson y Mehl “Some determinats of maternal attachment”

J.Luis Gonzalez de Rivera “Crisi Emocionales”

 

 

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