Publicado en Curiosidades

LAS FALSAS MEMORIAS Y LAS MEMORIAS RECUPERADAS

El recuerdo que tenemos de cualquier suceso suele  consistir en un esquema tipo que se actualiza con detalles del episodio  concreto. De esta forma, nuestros recuerdos son generalmente como caricaturas de la realidad, donde ciertos rasgos sobresalen más que otros, que quedan borrados o muy desdibujados.

Las memorias falsas es toda aquella información distorsionada que se recupera como totalmente cierta y fiel a la realidad. Las memorias recuperadas son aquellas memorias  aparentemente reprimidas y que muchos años después afloran a la conciencia.

Davies y Loftus (2006) relatan un ejemplo de falso recuerdo muy divulgado en su momento: el accidente aéreo del vuelo 800 de la TWA, ocurrido en Estados Unidos el 17 de julio de 1996, donde murieron 230 personas. Entonces, algunos testigos describieron el accidente de modo que sus declaraciones parecían consistentes con un ataque de un misil al avión. Algunos investigadores y los medios de comunicación inicialmentecompartieron esta teoría como posible causa del accidente. Sin embargo, las evidencias demostraron que el avión no cayó debido al impacto de un misil, sino por una chispa eléctrica que inflamó el combustible de los depósitos. Un análisis acerca de porqué algunos testigos mencionaban haber visto un misil indicó que la información podía proceder de sugerencias aceptadas por los testigos, originadas por especulaciones sobre las causas del accidente. La teoría del misil fue publicada y ampliamente difundida por los medios de
comunicación como una posibilidad inicial, la gran cantidad de información generada a partir de ahí dio lugar a que posteriormente los testigos
presenciales empezaran a aportar información consistente con esta falsa teoría.
De este modo, podemos encontrar muchos casos similares en los que testigos presenciales y víctimas de catástrofes han proporcionado declaraciones falsas a partir de teorías especulativas sobre las causas. El problema es que luego será muy difícil convencer a los testigos de que sus recuerdos sobre el suceso se transformaron debido a información falsa aportada posteriormente a la ocurrencia
del hecho. Todavía hoy, trece años después y muchas evidencias en contra, pueden encontrarse artículos que defienden la teoría del misil en la catástrofe del avión de la TWA (claro que también pueden encontrarse artículos que defienden que la catástrofe se produjo porque el avión habría chocado contra una nave extraterrestre). En definitiva, las informaciones proporcionadas por los medios, instantes después de ocurrida una catástrofe, influirán en el recuerdo que del hecho tengan los testigos, incluso llegando a transformar completamente la realidad del suceso. Razón por la cual, deberían manejarse con sumo cuidado estas informaciones hasta no contar con las declaraciones completas de todos los
testigos. Y en cualquier caso, considerar la credibilidad de sus declaraciones siempre a la luz de la información trasmitida por los medios desde la ocurrencia del suceso.
El origen de las falsas memorias es muy variado. Así, pueden dar lugar a falsas memorias la información post-suceso, la simple imaginación, la reconstrucción del suceso, las recuperaciones múltiples, diferentes tipos de terapias (como la imaginación guiada) y distintos métodos de obtención de las declaraciones (como por ejemplo, la hipnosis). La toma de declaración, y en concreto las preguntas, es el
procedimiento más peligroso por ser potencialmente generador de más falsas memorias.
Davies y Loftus (2006) especifican tres tipos de falsas memorias: a) memorias selectivas o fallos selectivos en la recuperación, b) memorias falsas sobre hechos que los sujetos no han vivido realmente, y c) distorsiones o alteraciones de la memoria de hechos vividos por los sujetos.
Por otro lado, habría dos fuentes generadoras de estos fallos de memoria: a) procesos inferenciales y esquemáticos, y b) fuentes de información sesgada.
Lo que la memoria lo que almacena son interpretaciones de la realidad, no la realidad en sí.
realidad misma.
Más información en:

  • Eberle, P. y Eberle, Sh. (1993). The Abuse of Innocence: The McMartin
    Preschool Trial.
    Nueva York: Prometheus Books.
  • Manzanero, A.L. (2010). Memoria de testigos: obtención y valoración de la
    prueba testifical.
    Madrid: Ed. Pirámide.

Webs:
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