Publicado en Curiosidades

TENEMOS DERECHO A LA OSCURIDAD

Desde hace varios años en las carreteras españolas están produciendose un fenómeno que lejos de ser paranormal resulta de lo más incómodo y …costoso. El robo del cobre de las autopistas y carreteras secundarias españolas se lleva produciendo desde hace ya bastante tiempo dejando a oscuras grandes porciones de carreteras que antes disponían de una gran visibilidad y luminosidad,  y dejando a merced de los faros de los automóviles y de la buena vista e intuición del conductor la buena y segura conducción.

Hasta ahora pensábamos todos que ésta oscuridad llevaba aparejada un aumento del riesgo de accidente puesto que al reducir la visibilidad era más probable que se produjese mayor dificultad a la hora de esquivar posibles riesgos en carretera y de prevenir movimientos o apariciones de otros vehículos.

Hasta ahí, el sentido común de todos nos ha hecho llegar a la misma conclusión. Pués han tenido que comenzar a investigar la cuestión en un instituto de conducción de París para que sorprendentemente nos llegue una información distinta al respecto.

Todavía no se han realizado estudios en profundidad, y menos aún en los tramos de carretera española en los que los cables de electricidad fueron sustraídos y no se ha repuesto la luz para los conductores a día de hoy, pero los resultados comienzan a apuntar a que sorprendentemente en aquellos tramos de carretera sin luz se reducen enormemente los accidentes de tráfico.

¿Cómo puede ser ésto así? La explicación es tan sencilla como natural. Cuando caminamos por un lugar sin apenas luz nuestros sentidos, y no solo la vista, se agudizan y somos capaces de prevenir golpes y movimientos que pudieran complicar nuestra posición. En la conducción parece suceder lo mismo. Además somos mucho más prevenidos a la hora de realizar maniobras peligrosas, puesto que nuestra visibilidad no va más allá de lo que nos muestra la luz de los faros parece que evitamos aventurarnos en zonas semioscuras de conduccion.

Los conductor que circulan por vías oscuras, guiados unicamente por los faros de sus coches agudizan sus atención al máximo y mantienen sus recursos atencionales por más tiempo en la probabilidad de aparición de otro coche o posible objeto de colisión, indicaciones, desvíos…etc

Como conclusión de éstas observaciones no contrastadas hasta el momento científicamente por otras investigaciones, suponemos que la luminosidad en ciertos momentos no resulta ser tan beneficiosa como esperamos y que la convivencia con un nivel óptimo de luz sin deslumbramientos nos ayuda a adaptar nuestra vision a un contexto determinado.

PAra concluir os dejo con un artículo muy reciente en relación al trabajo que muchos astrónomos y científicos de éste país están realizando en numerosos puntos del planeta. Se necesita más oscuridad para apreciar mejor la belleza del cierlo nocturno y disfrutar de una luz suave en lugares en los que no es necesaria una fuerte luminosidad.

TENEMOS DERECHO A LA OSCURIDAD

La Sociedad Española de Astronomía (SAE) celebra, desde este lunes y hasta el viernes 13, su décima reunión bienal, y lo hace precisamente en Valencia, ciudad de la que destacan su alto grado de contaminación lumínica. «Es sabido por todos que Valencia es la ciudad con mayor exceso de iluminación de España y, probablemente, también de Europa» advierte Enric Marco, técnico superior de Astronomía en la Universitat de València.

A modo de inauguración del congreso, un grupo de expertos astrónomos presentará el próximo lunes los resultados de sus estudios sobre el impacto del sobreconsumo y el exceso de iluminación, no sólo en el ámbito de la astronomía, sino en el medio ambiente y el resto de ciudadanos. Entre sus datos, el nombre de Valencia aparece subrayado, y no en sentido positivo, porque los números que posee la SEA reflejan que Valencia es una de las urbes europeas que más gasta en luz, en concreto invierte cada año 137 kWh por habitante y año, el triple que la mayoría de ciudades de Alemania. «No es comprensible que con la mitad de población, Valencia gaste el doble en luz que Barcelona y Madrid», asegura Marco, uno de los expertos en contaminación lumínica que participarán en la presentación del congreso.

En este sentido, los astrónomos españoles destacan que el exceso de luz artificial no sólo perjudica a su colectivo, sino que se trata de un daño para todos los ciudadanos, y también el medio natural. «La gente cree que es una contaminación inofensiva, porque no produce enfermedades de forma directa, como puede producir la contaminación de un río, pero el exceso de luz artificial daña seriamente parques naturales, como el del Túria».

La luz no conlleva más seguridad En opinión del astrónomo valenciano, «si la gente viajara y viera lo que sucede en otras ciudades del continente, se daría cuenta de que en ninguna hay tanta luz como en Valencia. Sin embargo, los que vivimos aquí lo tenemos como algo normal». Además, Marco destaca que ni tan siquiera el argumento de que la iluminación comporta un mayor grado de seguridad es válido, porque según este astrónomo «ha quedado demostrado que un mayor grado de luz no conlleva más seguridad para los ciudadanos en las calles».

De hecho, este experto cree que uno de los errores está en la forma de muchas de las farolas instaladas en la ciudad, ya que de cada poste que se implanta en las calles «aparecen cuatro brazos de luz distintos». Una de las consecuencias de esto es que «Valencia es la única ciudad en la que puedes leer el periódico por la calle en plena noche».

               
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