Publicado en NOVEDADES 2016, PRECIOS Y HORARIOS DE MI CONSULTA DE PSICOLOGÍA

APROVECHA EL VERANO PARA RECIBIR AYUDA-LA PSICOLOGÍA EN VERANO NOS PREPARA PARA AFRONTAR LA NUEVA TEMPORADA

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APROVECHA EL VERANO PARA RECIBIR AYUDA-LA PSICOLOGÍA EN VERANO NOS PREPARA PARA AFRONTAR LA NUEVA TEMPORADA CON LAS PILAS BIEN CARGADAS

Se aconseja y suele ser beneficioso acudir al psicólogo en los siguientes casos:

  • La persona ya ha intentado solucionar el problema por los propios medios o ha solicitado la ayuda a familiares y otras personas próximas, pero ésta no ha sido suficiente para lidiar con el problema.
  • Esta dificultad supone un impedimento para continuar con el ritmo habitual de vida, afectando diferentes áreas de la misma e impidiendo que ésta sea satisfactoria.
  • Se empieza a incurrir en un estado de desesperanza, pensando que las cosas no van a cambiar o asumiendo una incapacidad para solucionarlas.
  • Ha pasado el suficiente tiempo como para no considerarlo un hecho puntual o pasajero, es decir, que esa situación vital y difícil se mantiene en el tiempo.

 

(Adaptación de http://www.mapfre.es/salud/es/cinformativo/cuando-ir-al-psicologo.shtml)
Publicado en Hipnosis, NOVEDADES 2016, Técnicas Psicoterapeúticas

MINDFULLNES…¿qué es y para qué sirve? GUÍAS DE EJERCICIOS GRATUÍTAS

La palabra Mindfulness es también una de las primeras traducciones que se hicieron de la palabra “sati” en pali, un idioma vernacular similar al sánscrito que se hablaba en la época en que el Buda comenzó a enseñar hace 2500 años. Sati es la nominalización del verbo “sarati” que significa rememorar o recordar. Puesto que recordar es precisamente traer al presente, en su concepción última sati o mindfulness es la capacidad humana básica de poder estar en el presente y de “recordarnos” estar en el presente, es decir, constantemente estar volviendo al aquí y ahora.

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No podríamos vivir sin la capacidad de estar en el presente: es la que nos permite recordar a dónde estamos yendo mientras caminamos, aún cuando durante el trayecto nos hayamos perdido en miles de pensamientos. Sin Mindfulness sería imposible poder observar y reconocer la propia experiencia y vivir en este mundo. Sin embargo, y aunque creemos tener control conciente de nuestra atención, lo que normalmente sucede es queestamos constantemente atendiendo a pensamientos acerca del pasado o del futuro o bien, reconociendo solo una pequeña porción de lo que está sucediendo en el presente: si lo que estoy experimentando me gusta, quiero que continue o si lo que estoy experimentando me desagrada, quiero que desaparezca.

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Mindfulness permite reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, aceptando activamente el fluir de la experiencia tal cual se está dando. Así es que, aunque experimentemos algo desagradable (por cierto algo inevitable en la medida en que estemos vivos), podremos ahorrarnos el sufrimiento añadido de tener que lograr que aquello desagradable desaparezca. Quedarse solo con lo que experimentamos sin agregar sufrimiento es lo que la práctica de mindfulness permite.

FUENTE: http://www.mindfulness-salud.org/que-es-mindfulness/que-es-mindfulness/#.V1ke7yN97IU

MINDFULLES NIÑOS

 

Descarga gratuítamente estas guías de Mindfullnes

-Para educadores y padres:

https://mindfulnessenpalabras.wordpress.com/2015/05/10/descarga-gratis-libro-mindfulness-guia-para-educadores/

-Manual ejercicios de Autoobservación:

http://www.laatencionalpresente.com/wp-content/uploads/2014/07/2014-Manual-de-ejercicios-de-autobservaci%C3%B3n-1%C2%AA-Parte.pdf

-Manual de ejercicios para Atender al Presente:

http://www.laatencionalpresente.com/wp-content/uploads/2014/01/2014-Manual-de-ejercicios-para-Atender-al-Presente.pdf

-Manual de ejercicios para atender al presente, de forma compartida, para cuidadores y enfermos de Alzheimer en fase leve y moderada :

http://www.laatencionalpresente.com/wp-content/uploads/2014/01/2014-Manual-de-ejercicios-para-la-Atencion-compartida.pdf

-MINDFULNESS (ATENCIÓN PLENA): LA MEDITACIÓN EN PSICOLOGÍA CLÍNICA:

http://cms.ual.es/idc/groups/public/@vic/@vestudiantes/documents/documento/gm7.pdf

 

 

Publicado en NOVEDADES, Psicología General

31 de MAYO – Día Mundial Sin tabaco

Así afecta el tabaco a tu cerebro

Acelera su envejecimiento y la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas. El tabaco daña zonas asociadas a la memoria, la atención, el lenguaje y la conciencia. Son las conclusiones extraidas de una investigación realizada sobre hombres y mujeres de una edad media de 73 años, la mitad de los cuales eran fumadores o antiguos fumadores.

Fumar acelera el proceso de envejecimiento del cerebro y puede empeorar la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas, según un estudio publicado esta semana en la revista Molecular Psychiatry. Investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han analizado datos de resonancias magnéticas de 504 hombres y mujeres de una edad media de 73 años, la mitad de los cuales eran fumadores o antiguos fumadores. El examen de esas pruebas muestra cómo la corteza cerebral de los fumadores perdió parte de su grosor a un ritmo mayor que en aquellas personas que evitaron el tabaco durante toda su vida.
La zona dañada es una región del cerebro ligada a funciones básicas de la mente humana como la memoria, la atención, el lenguaje y la conciencia. El estudio sugiere que dejar de fumar podría permitir a la corteza cerebral recuperar algo de su tamaño original, si bien son necesarios “más estudios para comprobarlo”, advirtió Ian Deary, autor principal de la investigación. Los participantes en el estudio que habían dejado de fumar antes presentaban una corteza cerebral más gruesa que aquellos que habían abandonado el hábito hace poco tiempo o bien que continuaban fumando, lo que sugiere que el córtex puede regenerarse. La investigación forma parte de un proyecto británico más amplio para investigar el cerebro denominado The Disconnected Mind. “Todos sabemos que el tabaco es dañino para los pulmones y el corazón, pero es importante que entendamos que también daña al cerebro”, señaló el jefe científico del proyecto, James Goodwin. “Dejar de fumar es el mejor modo de reducir el riesgo de daño cerebral, demencia y otras enfermedades. Este estudio otorga esperanzas de que abandonar el tabaco, incluso en la mediana edad, aporta grandes beneficios al cerebro”, afirmó Goodwin.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2609348/0/tabaco/efectos/cerebro/#xtor=AD-15&xts=467263

Publicado en Curiosidades, Psicología General

Pequeños enganchados al móvil

Pequeños yonquis

Que los adultos sean adictos al móvil es triste, pero aún más que algunos enganchen a sus hijos

¿Hay algo más triste que una pareja en silencio en un restaurante y cada uno mirando su móvil? Sí, una pareja con hijos en un restaurante haciendo lo mismo, pero todos juntos, en familia, con los niños absortos en un móvil o una tablet. Entre eso y un grupo de amebas no hay mucha diferencia. Si algunas familias lo hacen a la vista de todos no quiero ni pensar cómo será cuando cenen en casa. Con la tele puesta, imagino. ¿No es asombrosa la cantidad de gente hecha y derecha que en un avión se pasa dos horas con un juego de bolas de colores? Si de todas formas nuestros niños ya se arriesgan a llegar a eso de adultos, y empiezan tan pronto, en el futuro conseguiremos unos estupendos ejemplares de borricos tecnológicos.

Ilustración

Me limitaré al caso de los niños, lo de los más mayores y adolescentes con el móvil ya es para llamar a un equipo de exorcistas. Si al ver esa pareja del restaurante uno piensa que tienen una crisis, aunque ellos no lo sepan, y les das dos telediarios, debemos admitir que con niños es peor. No traes un niño al mundo para que no te dé el latazo. Los niños lo dan, es algo mundialmente sabido. Porque todos hemos sido niños y lo hacíamos. Es una simplificación peyorativa, por supuesto: no es que sean pesados, es que reclaman nuestra atención, y a menudo para cosas interesantísimas, si uno se pone en situación. Y ahí nos duele, porque hoy los adultos vivimos muy dispersos. Hay cantidad de chorraditas que nos tienen entretenidos y abducen nuestra atención. Puedes ir por la calle dando collejas y la mitad, encorvados con el móvil, ni se enteran por dónde les ha venido.

Lo más difícil del mundo con los enanos es eso: estar ahí. Piden tiempo, nuestro tiempo. Tirar de móvil es estar con ellos pero como si no estuviéramos. Como decir: “Cariño, apaga el niño, dale la tablet”. Luego se obsesionan y se enganchan, claro. Cómo no se van a obsesionar si nos obsesionamos nosotros, que somos mayorcitos. Lo peor de estos padres es que lo saben. Cuando lo hacen es frecuente oír explicaciones: no lo hago mucho, solo cuando se ponen pesados. Te cuentan con inquietud que el niño está enganchado, y no hay manera de quitarle el aparatito. Se tiende a evitar conflictos. Montar un pollo con el chaval está mal visto. Te miran como a un nazi y a él como a carne de psicólogo con traumas acumulados. Quien no se siente obligado a justificarse ya es un caso perdido, casi ofensivo, porque parece que piensa que a ti también eso te parece normal.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lo corrobora: los padres lo saben -y menos mal, no nos hemos vuelto todos chalados-, pero lo que pasa es que se han rendido. Una encuesta del mes de abril revelaba de forma demoledora que nueve de cada 10 padres españoles creen que las nuevas tecnologías han cambiado mucho o bastante la vida de las familias -a peor se entiende-, que niños y jóvenes tienen dependencia, que les hacen perder el tiempo, les vuelven más perezosos y les aíslan. La fractura entre la teoría y la práctica quedaba demostrada por un dato: el 80% pensaban que la edad idónea para empezar a usar las redes sociales era entre 12 y 18 años, pero más de la mitad admitía que sus hijos habían comenzado entre los seis y los 11. Unos calzonazos. Los encuestados concluían que sí, que es un problema, pero que es “inevitable”. Es el retrato de una derrota colectiva. Luego te cuelan la reforma laboral, o a Axl Rose en AC/DC, y es lo mismo: era inevitable, las cosas han venido así.

No sé, yo creo que lo que tiene que hacer un niño es mirar alrededor. Aburrirse estimula mucho más la creatividad y saber esperar es una de las cosas más importantes que se pueden aprender en esta vida, porque toca esperar mucho, a veces para nada. No sé qué idea pueden hacerse del uso del tiempo libre y del arte de la conversación, de la imaginación y la improvisación si los minutos se asfaltan con hipnosis en una pantallita. No se rindan. Es tremendo recordarlo: nos observan, nos conocen mejor que nosotros mismos, y lo que es peor, nos imitan. Esta batalla es difícil porque la única manera es predicando con el ejemplo, que nos vean menos pegados al teléfono. Muchos niños, cuando dibujan a sus padres, les retratan con un móvil en la mano. Me pasó a mí. No se lo deseo. Arrojen el móvil por la ventana si aún están a tiempo. Jueguen con ellos aunque sea al parchís magnético. (Nota para el editor: firmar esto con seudónimo)

 

Fuente: articulo de IÑIGO DOMÍNGUEZ para El Pais:

http://elpais.com/elpais/2016/05/09/actualidad/1462786345_035704.html?id_externo_rsoc=fbads_yonquis_eshm1850

 

Publicado en Hipnosis, Psicología General

¿Qué pasa en el cerebro de las personas con ansiedad?

Si hay algo característico de los trastornos de ansiedad, sin duda es el miedo. Un miedo difuso que produce angustia y que no tiene una causa clara. Varias zonas del cerebro son claves en la producción del miedo y la ansiedad. En especial la amígdala, una estructura con forma de almendra,  y el hipocampo.

La amígdala se encarga de alertar al resto del cerebro de posibles amenazas y de activar una respuesta de miedo o ansiedad. El hipocampo, fundamental para la consolidación de la memoria y el aprendizaje, se encarga de almacenar los sucesos peligrosos en forma de recuerdos.

En la mayoría de las personas, la sensación de miedo es algo adaptativo, que nos protege de peligros. Pero en las personas con trastornos de ansiedad esa emoción es desproporcionada y en muchos casos generalizada, causando una gran angustia que puede llegar a ser muy limitante. Se sabe además que la hiperactividad de la amígdala lleva al desarrollo de los miedos fóbicos.

Un estudio que acaba de publicarse podría ayudar a explicar cómo se pasa de un miedo normal y adaptativo a otro generalizado y disfuncional. Según este estudio, la sensación de miedo es una cuestión de números y depende de una votación “democrática” entre nuestras neuronas, que de forma individual son capaces de distinguir lo que supone una amenaza y lo que no. Si la mayoría se alarman, sentimos miedo. Por el contrario, si sólo se alteran unas pocas, no cunde el pánico y permanecemos tranquilos.

Eso es al menos es lo que se deduce de un artículo que acaba de publicar Nature Neuroscience llevado a cabo con ratas. Al parecer,en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el miedo, hay una minoría de neuronas muy temerosas, a las que cualquier señal del entorno les lleva a transmitir una señal de pánico. Sin embargo, la mayoría solo se “alteran” y mandan señales de miedo cuando hay una causa justificada. El resultado en la conducta visible de la rata es la ausencia de temor.

Los investigadores han llegado a esta conclusión trabajando en el sentido inverso: del comportamiento que observaban en los roedores a lo que ocurría en su cerebro, mirando neuronas individuales.

 

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De forma parecida a lo que hizo el fisiólogo ruso Pavlov al adiestrar a un perro para que salivara al oír una campana que anunciaba la comida, los investigadores del Centro Nacionales de Ciencias Biológicas de Bangalore (India) enseñaron a un grupo de ratas a temer un sonido concreto tras el que llegaba siempre una descarga eléctrica. Además de este tono que anticipaba un castigo, las ratas escucharon otro que no tenía ninguna consecuencia para ellas, ni positiva ni negativa.

Los roedores enseguida aprendieron a distinguir entre los dos sonidos, el que anunciaba problemas y el que indicaba que no había nada que temer y no merecía la pena alterarse. Cuando los roedores ya tenían claro lo que había que temer y lo que no, los investigadoresmidieron la actividad eléctrica de sus neuronas, que es la base de la transmisión de los impulsos nerviosos. Y vieron que con el aprendizaje, la actividad eléctrica cambiaba. La mayoría de las neuronas respondían con más intensidad al sonido de peligro que al que indicaba que no había nada que temer. En definitiva, lo que estaban viendo era que cada neurona de la amígdala era capaz de distinguir el sonido que era

Neuronas “miedosas”

Sin embargo, vieron que había un pequeño número de neuronas, que podríamos calificar como miedosas, que no tenían esa capacidad de distinguir el sonido amenazante del que no lo era y que se alteraban en ambos casos. A pesar de ello se imponía la opinión de la mayoría de las neuronas, y la rata se mostraba tranquila.

Sin embargo, cuando la descarga eléctrica que acompañaba al sonido peligroso se volvía más fuerte, los animales perdían su capacidad de distinguir entre los dos sonidos y también se mostraban intranquilos ante la señal acústica que antes no presagiaba ninguna amenaza. Ante un daño potencial mayor, lo mejor es tomar medidas de precaución mayores y no fiarse de ningún ruido, por si acaso, parecía “razonar” el roedor.

Y cuando los investigadores miraron lo que ocurrían en su cerebro vieron que la actividad eléctrica en la amígdala, el “cuartel general del miedo”, había cambiado por completo. Ahora casi 5 de cada 6 veces, las neuronas respondían de forma alarmante tanto al sonido inocuo como al amenazante. Una gran parte de las neuronas había perdido la capacidad de distinguir lo verdaderamente peligroso y se habían convertido en mayoría. Y eso llevaba al comportamiento de “más vale prevenir” que de forma preventiva ponía en marcha el animal.

Ante una situación de amenaza intensa, las mismas neuronas que discriminaban los sonidos ahora ya no eran capaces de hacerlo, y reflejaban, o mejor dicho eran la causa de la tendencia del animal a apostar por lo seguro para no correr riesgos que podrían poner su vida en peligro. Asombrosamente, un comportamiento de conservación surgía directamente de la actividad eléctrica de las neuronas del roedor, que mayoritariamente optaban por el miedo.

Trastorno de ansiedad

Aunque hay miedos innatos, la mayoría de las situaciones que nos provocan temor en la vida diaria son aprendidas. Colgamos la etiqueta de peligrosas a situaciones que nos han provocado daños físicos y eso constituye una respuesta adaptativa encaminada a la supervivencia de la persona y la especie. También etiquetamos de igual forma a las amenazas psicológicas con las que no hemos sabido lidiar adecuadamente.

Pero en ocasiones nuestro cerebro no responde adecuadamente y todo le parece peligroso. Por eso los investigadores creen que su hallazgo puede tener implicaciones importantes a la hora de abordar, por ejemplo, un trastorno de ansiedad. Quienes lo padecen sienten temor ante cosas que no son en sí amenazantes en absoluto. Sin embargo les limitan mucho en su vida diaria. Según este estudio, sus neuronas podrían haber perdido su capacidad de discriminar las amenazas.

De igual forma algo parecido podría estar ocurriendo en los trastornos de estrés prostraumático (TEPT), en los que un suceso muy negativo deja secuelas que hacen revivir la situación una y otra vez ante cualquier detalle que recuerde la situación temida. Pueden ocurrir en soldados, victimas de violencia sexual, terrorismo o desastres naturales.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/que-pasa-en-el-cerebro-de-las-personas-con-ansiedad-16457.asp/

 

Publicado en Hipnosis, Psicología General

Así funciona el circuito del miedo en nuestro cerebro

   ¿Dónde nace el miedo? ¿Cómo reacciona nuestro cerebro ante una situación de pánico? ¿Podremos controlar algún día las fobias irracionales? Dos recientes estudios desentrañan el funcionamiento de estos procesos en un pequeño órgano conocido como amígdala, pero en los seres humanos el proceso es especialmente complejo y fascinante.

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Imagina que vas caminando por el bosque, en apenas unas décimas de segundo escuchas un ruido y distingues una sombra detrás de unas ramas. Antes siquiera de comprender que se trata de un oso, tu cerebro ya ha desatado una respuesta masiva por su cuenta. Un pequeño órgano con forma de almendra, conocido como amígdala, centraliza todo el proceso que ahora empiezan a desentrañar los científicos. Por lo que sabemos hasta ahora, la amígdala es una especie de botón de emergencia de nuestro cerebro. Si nos acecha un peligro inminente, este núcleo activa una señal que reenvía inmediatamente al resto del cuerpo. En ocasiones, como nos cuenta el catedrático de Psicobiología de la UAM Luis Carretié, el sistema es capaz incluso de activar la respuesta antes de que seamos conscientes del peligro. “En algunos experimentos”, explica, “se presentan estímulos subliminales y la amígdala dispara respuestas fisiológicas como la sudoración en las manos, sin que el sujeto sea consciente de lo que le está asustando”. Pero, ¿cómo funciona este órgano capaz de disparar nuestros sentidos y hacer saltar el pánico? Dos estudios publicados la semana pasada en la revista Nature acaban de descifrar el funcionamiento de lo que los científicos han llamado “el circuito del miedo”. El equipo del neurobiólogo David J. Anderson, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), y el del profesor Andreas Lüthi, del Friedrich Miescher Institute (FMI), han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronales en la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedo y controlan este proceso de “ida y vuelta”. “La amígdala analiza el ambiente de forma continua en busca de estímulos que predigan el peligro”, nos explica Wulf Haubensak, coautor del estudio realizado en CalTech, a lainformacion.com. “Lo que hemos podido demostrar es que el miedo está controlado por un microcircuito de dos poblaciones antagonistas de neuronas en la amígdala, que actúan como una especie de columpio”. “Estas dos poblaciones de neuronas”, prosigue, “se inhiben entre ellas. Es decir, sólo una de las dos poblaciones puede estar activa a un tiempo, como si estuvieran en uno de los dos extremos de un balancín, alternando entre dos estados”. Aunque aún es demasiado pronto, el conocimiento de cómo funciona el mecanismo interno de la amígdala puede ayudar a desarrollar tratamientos para controlar las fobias y la ansiedad. Un órgano antiguo y vital La existencia de esta pequeña almendra en el cerebro se remonta al pasado más remoto de los mamíferos y ha tenido un papel vital en la evolución. “El miedo es el estado más intenso en el que pueden entrar tu mente y tu cuerpo”, afirma Haubensak, “y sólo tiene una meta: tu supervivencia”. La amígdala, nos confirma Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la UAB, empieza a estar desarrollada en los mamíferos hace unos 220 millones de años. “Es la estructura más crítica de las implicadas en las emociones”, afirma Morgado, y, entre ellas, “activa los miedos más primitivos, pero siempre de forma muy interactiva con el resto del cerebro”. Los experimentos con ratones en el laboratorio demuestran el papel esencial de la amígdala en las emociones primarias. Un estímulo en la zona puede desatar el pánico y la ansiedad, y se trabaja con sustancias que bloqueen estas señales y eliminen el pánico. “Para todos los mamíferos”, asegura Haubensak, “la amígdala todavía coordina de forma principal las respuestas primarias y básicas al miedo ante un peligro”. Pero en el caso humano el miedo creció dentro de un panorama de emociones más sofisticadas y del desarrollo de una corteza cerebral cada vez más compleja, con lo que terminó regulando e interactuando con otros impulsos y emociones. “La amígdala siempre actúa de forma muy interactiva con el resto del cerebro”, matiza el profesor Morgado, porque el miedo no se localiza en un lugar físico sino que procede de una reacción de nuestro sistema neuronal “en conjunto”. De hecho, en los casos de lesiones de la amígdala en humanos las reacciones son complejas e interesantes. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos ante los riesgos, como a la hora de hacer apuestas y en otros la desinhibición afecta a la manera en que nos relacionamos con los demás, como la distancia a la que estamos dispuestos a tolerar que alguien se acerque. Un estudio publicado en Nature el año pasado indicaba que los sujetos con lesiones en la amígdala no protegen su espacio personal ni reaccionan ante un acercamiento que, aunque sea en un ascensor o en una aglomeración, cualquiera de nosotros consideraría amenazante. La importancia de la corteza prefrontal El profesor Carretié coincide en que hablar únicamente del papel de la amígdala en el circuito del miedo en el caso de los humanos sería un error. “Hay que tener en cuenta el papel de la corteza prefrontal ventral”, nos recuerda. Esta zona, situada justo encima de los ojos, reúne algunas de las características más complejas de nuestra mente y tiene un papel clave también en el miedo, además del hipocampo y otros componentes del que se ha dado en llamar “sistema límbico”. “Su papel es incluso más importante que el de la amígdala”, asegura el catedrático. “En humanos y primates se ha demostrado que, aunque se extirpe la amígdala o se lesione, sigue habiendo respuesta de miedo que se activa en la corteza prefrontal”. Carretié considera que estudios como el realizado por Haubensak en Caltech, realizados con ratas, deben leerse con cautela a la hora de aplicarlos a los humanos. En nuestro caso, además de las neuronas inhibidoras, sería crucial el papel de la corteza prefrontal, que pone la situación en contexto y produce una respuesta menos “automática” y más elaborada al estímulo, por decirlo de alguna manera. Baste un ejemplo para entenderlo. Imaginemos que en un entorno laboral el jefe nos llama a nuestro despacho y nos insulta gravemente. La respuesta de la amígdala ante ese estímulo quizá fuera levantarse de la silla y arrancarle los ojos, pero nuestra corteza prefrontal coloca la situación en términos de contexto y consecuencias, y la sangre no llega al río. ¿Miedos innatos y aprendidos?

 

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Carretié define el miedo como “una reacción rápida del organismo ante un estímulo amenazante con dos componentes: uno psicológico y otro fisiológico que es la respuesta motora del cuerpo”. En la parte psicológica se incluye la memoria de las malas experiencias: nuestro sistema reacciona ante situaciones que en el pasado han provocado problemas. Pero ¿hay miedos innatos? ¿Por qué es tan común que demos un salto ante la presencia de un animal venenoso? Esta misma semana Dean Mobbs y sus colegas del Medical Research Council de Cambridge publicaban los resultados de un experimento que trataba de monitorizar la reacción de la amígdala en presencia de una amenaza tan primaria como una tarántula. Para ello, reunieron a veinte voluntarios, los introdujeron en un escáner y comprobaron sus reacciones cuando simulaban acercarles una tarántula a los pies. Entre las conclusiones destaca un hecho curioso: la amígdala no se activa en función de la distancia a la que se encuentre el peligro sino en función de si se aleja o se dirige hacia nosotros. Es decir, la señal se activaba con más intensidad cuando la araña se acercaba a los sujetos, con independencia de la distancia a la que se encontrara. Pero la alerta saltaba sistemáticamente, incluso en aquellos que no creen tener miedo a las arañas. Aparte del funcionamiento de la amígdala, la cuestión sobre los miedos instintivos es un viejo debate en neurociencia, explica Carretié, pero básicamente puede decirse que “lo innato es la facilidad para asociar ciertos estímulos a un peligro”, como la presencia de colores llamativos o la forma en que se mueven las patas de la araña. “De entrada”, asegura el catedrático, “un recién nacido no tendría miedo, pero sí tendría facilidad para asociar ciertos esquemas de color o formas con una amenaza”. Lo que le dará miedo después, a lo largo de su vida, quedará definido por la experiencia

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/ciencias-general/asi-funciona-el-circuito-del-miedo-en-nuestro-cerebro_nwpGydHpAnF4Z2uhykhNs7/

 

Publicado en Libros recomendados, Psicología y Música

“EL EFECTO LUCÍFER: EL PORQUÉ DE LA MALDAD”

Libro recomendado: “EL EFECTO LUCÍFER: EL PORQUÉ DE LA MALDAD”
Philip Zimbardo

 

EL EFECTO LUCÍFER

Un estremecedor estudio que nos desvela la naturaleza del mal y el atractivo que ejerce sobre todos nosotros.
En 2004 Philip Zimbardo partició como périto judicial en el consejo de guerra contra uno de los soldados americanos acusados de conducta criminal en la prisión iraquí de Abu Ghraib. Aquella experiencia le sirvió como punto de partida para analizar el comportamiento humano a lo largo de la historia y como reaccionamos
antes «el lado oscuro».
Philip Zimbardo es profesor emérito de psicología de la Universidad de Stanford. También ha sido profesor en las universidades de Yale, Nueva York y Columbia. Ha sido presidente de la American Psychological Association. Ha sido el narrador de la galardonada serie documental de la PBS Discovering Psychology.
El efecto lucifer tiene la virtud de leerse como una novela, aunque se apoya en una sólida investigación científica.

Podéis descargarlo en estos enlaces:

https://upanacollipsicopatolcrim19622013.files.wordpress.com/2013/11/zimbardo-philip-el-efecto-lucifer.pdf

https://drive.google.com/file/d/0Bw-3yPOp2B3dMDVxSlpuX0lKT0U/view