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31 de MAYO – Día Mundial Sin tabaco

Así afecta el tabaco a tu cerebro

Acelera su envejecimiento y la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas. El tabaco daña zonas asociadas a la memoria, la atención, el lenguaje y la conciencia. Son las conclusiones extraidas de una investigación realizada sobre hombres y mujeres de una edad media de 73 años, la mitad de los cuales eran fumadores o antiguos fumadores.

Fumar acelera el proceso de envejecimiento del cerebro y puede empeorar la capacidad para tomar decisiones y resolver problemas, según un estudio publicado esta semana en la revista Molecular Psychiatry. Investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han analizado datos de resonancias magnéticas de 504 hombres y mujeres de una edad media de 73 años, la mitad de los cuales eran fumadores o antiguos fumadores. El examen de esas pruebas muestra cómo la corteza cerebral de los fumadores perdió parte de su grosor a un ritmo mayor que en aquellas personas que evitaron el tabaco durante toda su vida.
La zona dañada es una región del cerebro ligada a funciones básicas de la mente humana como la memoria, la atención, el lenguaje y la conciencia. El estudio sugiere que dejar de fumar podría permitir a la corteza cerebral recuperar algo de su tamaño original, si bien son necesarios “más estudios para comprobarlo”, advirtió Ian Deary, autor principal de la investigación. Los participantes en el estudio que habían dejado de fumar antes presentaban una corteza cerebral más gruesa que aquellos que habían abandonado el hábito hace poco tiempo o bien que continuaban fumando, lo que sugiere que el córtex puede regenerarse. La investigación forma parte de un proyecto británico más amplio para investigar el cerebro denominado The Disconnected Mind. “Todos sabemos que el tabaco es dañino para los pulmones y el corazón, pero es importante que entendamos que también daña al cerebro”, señaló el jefe científico del proyecto, James Goodwin. “Dejar de fumar es el mejor modo de reducir el riesgo de daño cerebral, demencia y otras enfermedades. Este estudio otorga esperanzas de que abandonar el tabaco, incluso en la mediana edad, aporta grandes beneficios al cerebro”, afirmó Goodwin.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2609348/0/tabaco/efectos/cerebro/#xtor=AD-15&xts=467263

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Pequeños enganchados al móvil

Pequeños yonquis

Que los adultos sean adictos al móvil es triste, pero aún más que algunos enganchen a sus hijos

¿Hay algo más triste que una pareja en silencio en un restaurante y cada uno mirando su móvil? Sí, una pareja con hijos en un restaurante haciendo lo mismo, pero todos juntos, en familia, con los niños absortos en un móvil o una tablet. Entre eso y un grupo de amebas no hay mucha diferencia. Si algunas familias lo hacen a la vista de todos no quiero ni pensar cómo será cuando cenen en casa. Con la tele puesta, imagino. ¿No es asombrosa la cantidad de gente hecha y derecha que en un avión se pasa dos horas con un juego de bolas de colores? Si de todas formas nuestros niños ya se arriesgan a llegar a eso de adultos, y empiezan tan pronto, en el futuro conseguiremos unos estupendos ejemplares de borricos tecnológicos.

Ilustración

Me limitaré al caso de los niños, lo de los más mayores y adolescentes con el móvil ya es para llamar a un equipo de exorcistas. Si al ver esa pareja del restaurante uno piensa que tienen una crisis, aunque ellos no lo sepan, y les das dos telediarios, debemos admitir que con niños es peor. No traes un niño al mundo para que no te dé el latazo. Los niños lo dan, es algo mundialmente sabido. Porque todos hemos sido niños y lo hacíamos. Es una simplificación peyorativa, por supuesto: no es que sean pesados, es que reclaman nuestra atención, y a menudo para cosas interesantísimas, si uno se pone en situación. Y ahí nos duele, porque hoy los adultos vivimos muy dispersos. Hay cantidad de chorraditas que nos tienen entretenidos y abducen nuestra atención. Puedes ir por la calle dando collejas y la mitad, encorvados con el móvil, ni se enteran por dónde les ha venido.

Lo más difícil del mundo con los enanos es eso: estar ahí. Piden tiempo, nuestro tiempo. Tirar de móvil es estar con ellos pero como si no estuviéramos. Como decir: “Cariño, apaga el niño, dale la tablet”. Luego se obsesionan y se enganchan, claro. Cómo no se van a obsesionar si nos obsesionamos nosotros, que somos mayorcitos. Lo peor de estos padres es que lo saben. Cuando lo hacen es frecuente oír explicaciones: no lo hago mucho, solo cuando se ponen pesados. Te cuentan con inquietud que el niño está enganchado, y no hay manera de quitarle el aparatito. Se tiende a evitar conflictos. Montar un pollo con el chaval está mal visto. Te miran como a un nazi y a él como a carne de psicólogo con traumas acumulados. Quien no se siente obligado a justificarse ya es un caso perdido, casi ofensivo, porque parece que piensa que a ti también eso te parece normal.

El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) lo corrobora: los padres lo saben -y menos mal, no nos hemos vuelto todos chalados-, pero lo que pasa es que se han rendido. Una encuesta del mes de abril revelaba de forma demoledora que nueve de cada 10 padres españoles creen que las nuevas tecnologías han cambiado mucho o bastante la vida de las familias -a peor se entiende-, que niños y jóvenes tienen dependencia, que les hacen perder el tiempo, les vuelven más perezosos y les aíslan. La fractura entre la teoría y la práctica quedaba demostrada por un dato: el 80% pensaban que la edad idónea para empezar a usar las redes sociales era entre 12 y 18 años, pero más de la mitad admitía que sus hijos habían comenzado entre los seis y los 11. Unos calzonazos. Los encuestados concluían que sí, que es un problema, pero que es “inevitable”. Es el retrato de una derrota colectiva. Luego te cuelan la reforma laboral, o a Axl Rose en AC/DC, y es lo mismo: era inevitable, las cosas han venido así.

No sé, yo creo que lo que tiene que hacer un niño es mirar alrededor. Aburrirse estimula mucho más la creatividad y saber esperar es una de las cosas más importantes que se pueden aprender en esta vida, porque toca esperar mucho, a veces para nada. No sé qué idea pueden hacerse del uso del tiempo libre y del arte de la conversación, de la imaginación y la improvisación si los minutos se asfaltan con hipnosis en una pantallita. No se rindan. Es tremendo recordarlo: nos observan, nos conocen mejor que nosotros mismos, y lo que es peor, nos imitan. Esta batalla es difícil porque la única manera es predicando con el ejemplo, que nos vean menos pegados al teléfono. Muchos niños, cuando dibujan a sus padres, les retratan con un móvil en la mano. Me pasó a mí. No se lo deseo. Arrojen el móvil por la ventana si aún están a tiempo. Jueguen con ellos aunque sea al parchís magnético. (Nota para el editor: firmar esto con seudónimo)

 

Fuente: articulo de IÑIGO DOMÍNGUEZ para El Pais:

http://elpais.com/elpais/2016/05/09/actualidad/1462786345_035704.html?id_externo_rsoc=fbads_yonquis_eshm1850

 

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¿Qué pasa en el cerebro de las personas con ansiedad?

Si hay algo característico de los trastornos de ansiedad, sin duda es el miedo. Un miedo difuso que produce angustia y que no tiene una causa clara. Varias zonas del cerebro son claves en la producción del miedo y la ansiedad. En especial la amígdala, una estructura con forma de almendra,  y el hipocampo.

La amígdala se encarga de alertar al resto del cerebro de posibles amenazas y de activar una respuesta de miedo o ansiedad. El hipocampo, fundamental para la consolidación de la memoria y el aprendizaje, se encarga de almacenar los sucesos peligrosos en forma de recuerdos.

En la mayoría de las personas, la sensación de miedo es algo adaptativo, que nos protege de peligros. Pero en las personas con trastornos de ansiedad esa emoción es desproporcionada y en muchos casos generalizada, causando una gran angustia que puede llegar a ser muy limitante. Se sabe además que la hiperactividad de la amígdala lleva al desarrollo de los miedos fóbicos.

Un estudio que acaba de publicarse podría ayudar a explicar cómo se pasa de un miedo normal y adaptativo a otro generalizado y disfuncional. Según este estudio, la sensación de miedo es una cuestión de números y depende de una votación “democrática” entre nuestras neuronas, que de forma individual son capaces de distinguir lo que supone una amenaza y lo que no. Si la mayoría se alarman, sentimos miedo. Por el contrario, si sólo se alteran unas pocas, no cunde el pánico y permanecemos tranquilos.

Eso es al menos es lo que se deduce de un artículo que acaba de publicar Nature Neuroscience llevado a cabo con ratas. Al parecer,en la amígdala, la parte del cerebro que procesa el miedo, hay una minoría de neuronas muy temerosas, a las que cualquier señal del entorno les lleva a transmitir una señal de pánico. Sin embargo, la mayoría solo se “alteran” y mandan señales de miedo cuando hay una causa justificada. El resultado en la conducta visible de la rata es la ausencia de temor.

Los investigadores han llegado a esta conclusión trabajando en el sentido inverso: del comportamiento que observaban en los roedores a lo que ocurría en su cerebro, mirando neuronas individuales.

 

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De forma parecida a lo que hizo el fisiólogo ruso Pavlov al adiestrar a un perro para que salivara al oír una campana que anunciaba la comida, los investigadores del Centro Nacionales de Ciencias Biológicas de Bangalore (India) enseñaron a un grupo de ratas a temer un sonido concreto tras el que llegaba siempre una descarga eléctrica. Además de este tono que anticipaba un castigo, las ratas escucharon otro que no tenía ninguna consecuencia para ellas, ni positiva ni negativa.

Los roedores enseguida aprendieron a distinguir entre los dos sonidos, el que anunciaba problemas y el que indicaba que no había nada que temer y no merecía la pena alterarse. Cuando los roedores ya tenían claro lo que había que temer y lo que no, los investigadoresmidieron la actividad eléctrica de sus neuronas, que es la base de la transmisión de los impulsos nerviosos. Y vieron que con el aprendizaje, la actividad eléctrica cambiaba. La mayoría de las neuronas respondían con más intensidad al sonido de peligro que al que indicaba que no había nada que temer. En definitiva, lo que estaban viendo era que cada neurona de la amígdala era capaz de distinguir el sonido que era

Neuronas “miedosas”

Sin embargo, vieron que había un pequeño número de neuronas, que podríamos calificar como miedosas, que no tenían esa capacidad de distinguir el sonido amenazante del que no lo era y que se alteraban en ambos casos. A pesar de ello se imponía la opinión de la mayoría de las neuronas, y la rata se mostraba tranquila.

Sin embargo, cuando la descarga eléctrica que acompañaba al sonido peligroso se volvía más fuerte, los animales perdían su capacidad de distinguir entre los dos sonidos y también se mostraban intranquilos ante la señal acústica que antes no presagiaba ninguna amenaza. Ante un daño potencial mayor, lo mejor es tomar medidas de precaución mayores y no fiarse de ningún ruido, por si acaso, parecía “razonar” el roedor.

Y cuando los investigadores miraron lo que ocurrían en su cerebro vieron que la actividad eléctrica en la amígdala, el “cuartel general del miedo”, había cambiado por completo. Ahora casi 5 de cada 6 veces, las neuronas respondían de forma alarmante tanto al sonido inocuo como al amenazante. Una gran parte de las neuronas había perdido la capacidad de distinguir lo verdaderamente peligroso y se habían convertido en mayoría. Y eso llevaba al comportamiento de “más vale prevenir” que de forma preventiva ponía en marcha el animal.

Ante una situación de amenaza intensa, las mismas neuronas que discriminaban los sonidos ahora ya no eran capaces de hacerlo, y reflejaban, o mejor dicho eran la causa de la tendencia del animal a apostar por lo seguro para no correr riesgos que podrían poner su vida en peligro. Asombrosamente, un comportamiento de conservación surgía directamente de la actividad eléctrica de las neuronas del roedor, que mayoritariamente optaban por el miedo.

Trastorno de ansiedad

Aunque hay miedos innatos, la mayoría de las situaciones que nos provocan temor en la vida diaria son aprendidas. Colgamos la etiqueta de peligrosas a situaciones que nos han provocado daños físicos y eso constituye una respuesta adaptativa encaminada a la supervivencia de la persona y la especie. También etiquetamos de igual forma a las amenazas psicológicas con las que no hemos sabido lidiar adecuadamente.

Pero en ocasiones nuestro cerebro no responde adecuadamente y todo le parece peligroso. Por eso los investigadores creen que su hallazgo puede tener implicaciones importantes a la hora de abordar, por ejemplo, un trastorno de ansiedad. Quienes lo padecen sienten temor ante cosas que no son en sí amenazantes en absoluto. Sin embargo les limitan mucho en su vida diaria. Según este estudio, sus neuronas podrían haber perdido su capacidad de discriminar las amenazas.

De igual forma algo parecido podría estar ocurriendo en los trastornos de estrés prostraumático (TEPT), en los que un suceso muy negativo deja secuelas que hacen revivir la situación una y otra vez ante cualquier detalle que recuerde la situación temida. Pueden ocurrir en soldados, victimas de violencia sexual, terrorismo o desastres naturales.

Fuente: http://abcblogs.abc.es/cerebro/public/post/que-pasa-en-el-cerebro-de-las-personas-con-ansiedad-16457.asp/

 

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Así funciona el circuito del miedo en nuestro cerebro

   ¿Dónde nace el miedo? ¿Cómo reacciona nuestro cerebro ante una situación de pánico? ¿Podremos controlar algún día las fobias irracionales? Dos recientes estudios desentrañan el funcionamiento de estos procesos en un pequeño órgano conocido como amígdala, pero en los seres humanos el proceso es especialmente complejo y fascinante.

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Imagina que vas caminando por el bosque, en apenas unas décimas de segundo escuchas un ruido y distingues una sombra detrás de unas ramas. Antes siquiera de comprender que se trata de un oso, tu cerebro ya ha desatado una respuesta masiva por su cuenta. Un pequeño órgano con forma de almendra, conocido como amígdala, centraliza todo el proceso que ahora empiezan a desentrañar los científicos. Por lo que sabemos hasta ahora, la amígdala es una especie de botón de emergencia de nuestro cerebro. Si nos acecha un peligro inminente, este núcleo activa una señal que reenvía inmediatamente al resto del cuerpo. En ocasiones, como nos cuenta el catedrático de Psicobiología de la UAM Luis Carretié, el sistema es capaz incluso de activar la respuesta antes de que seamos conscientes del peligro. “En algunos experimentos”, explica, “se presentan estímulos subliminales y la amígdala dispara respuestas fisiológicas como la sudoración en las manos, sin que el sujeto sea consciente de lo que le está asustando”. Pero, ¿cómo funciona este órgano capaz de disparar nuestros sentidos y hacer saltar el pánico? Dos estudios publicados la semana pasada en la revista Nature acaban de descifrar el funcionamiento de lo que los científicos han llamado “el circuito del miedo”. El equipo del neurobiólogo David J. Anderson, del Instituto Tecnológico de California (CalTech), y el del profesor Andreas Lüthi, del Friedrich Miescher Institute (FMI), han comprobado la existencia de dos tipos de células neuronales en la amígdala que se turnan para abrir y cerrar las “puertas” del miedo y controlan este proceso de “ida y vuelta”. “La amígdala analiza el ambiente de forma continua en busca de estímulos que predigan el peligro”, nos explica Wulf Haubensak, coautor del estudio realizado en CalTech, a lainformacion.com. “Lo que hemos podido demostrar es que el miedo está controlado por un microcircuito de dos poblaciones antagonistas de neuronas en la amígdala, que actúan como una especie de columpio”. “Estas dos poblaciones de neuronas”, prosigue, “se inhiben entre ellas. Es decir, sólo una de las dos poblaciones puede estar activa a un tiempo, como si estuvieran en uno de los dos extremos de un balancín, alternando entre dos estados”. Aunque aún es demasiado pronto, el conocimiento de cómo funciona el mecanismo interno de la amígdala puede ayudar a desarrollar tratamientos para controlar las fobias y la ansiedad. Un órgano antiguo y vital La existencia de esta pequeña almendra en el cerebro se remonta al pasado más remoto de los mamíferos y ha tenido un papel vital en la evolución. “El miedo es el estado más intenso en el que pueden entrar tu mente y tu cuerpo”, afirma Haubensak, “y sólo tiene una meta: tu supervivencia”. La amígdala, nos confirma Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología de la UAB, empieza a estar desarrollada en los mamíferos hace unos 220 millones de años. “Es la estructura más crítica de las implicadas en las emociones”, afirma Morgado, y, entre ellas, “activa los miedos más primitivos, pero siempre de forma muy interactiva con el resto del cerebro”. Los experimentos con ratones en el laboratorio demuestran el papel esencial de la amígdala en las emociones primarias. Un estímulo en la zona puede desatar el pánico y la ansiedad, y se trabaja con sustancias que bloqueen estas señales y eliminen el pánico. “Para todos los mamíferos”, asegura Haubensak, “la amígdala todavía coordina de forma principal las respuestas primarias y básicas al miedo ante un peligro”. Pero en el caso humano el miedo creció dentro de un panorama de emociones más sofisticadas y del desarrollo de una corteza cerebral cada vez más compleja, con lo que terminó regulando e interactuando con otros impulsos y emociones. “La amígdala siempre actúa de forma muy interactiva con el resto del cerebro”, matiza el profesor Morgado, porque el miedo no se localiza en un lugar físico sino que procede de una reacción de nuestro sistema neuronal “en conjunto”. De hecho, en los casos de lesiones de la amígdala en humanos las reacciones son complejas e interesantes. Algunos pacientes se sienten más desinhibidos ante los riesgos, como a la hora de hacer apuestas y en otros la desinhibición afecta a la manera en que nos relacionamos con los demás, como la distancia a la que estamos dispuestos a tolerar que alguien se acerque. Un estudio publicado en Nature el año pasado indicaba que los sujetos con lesiones en la amígdala no protegen su espacio personal ni reaccionan ante un acercamiento que, aunque sea en un ascensor o en una aglomeración, cualquiera de nosotros consideraría amenazante. La importancia de la corteza prefrontal El profesor Carretié coincide en que hablar únicamente del papel de la amígdala en el circuito del miedo en el caso de los humanos sería un error. “Hay que tener en cuenta el papel de la corteza prefrontal ventral”, nos recuerda. Esta zona, situada justo encima de los ojos, reúne algunas de las características más complejas de nuestra mente y tiene un papel clave también en el miedo, además del hipocampo y otros componentes del que se ha dado en llamar “sistema límbico”. “Su papel es incluso más importante que el de la amígdala”, asegura el catedrático. “En humanos y primates se ha demostrado que, aunque se extirpe la amígdala o se lesione, sigue habiendo respuesta de miedo que se activa en la corteza prefrontal”. Carretié considera que estudios como el realizado por Haubensak en Caltech, realizados con ratas, deben leerse con cautela a la hora de aplicarlos a los humanos. En nuestro caso, además de las neuronas inhibidoras, sería crucial el papel de la corteza prefrontal, que pone la situación en contexto y produce una respuesta menos “automática” y más elaborada al estímulo, por decirlo de alguna manera. Baste un ejemplo para entenderlo. Imaginemos que en un entorno laboral el jefe nos llama a nuestro despacho y nos insulta gravemente. La respuesta de la amígdala ante ese estímulo quizá fuera levantarse de la silla y arrancarle los ojos, pero nuestra corteza prefrontal coloca la situación en términos de contexto y consecuencias, y la sangre no llega al río. ¿Miedos innatos y aprendidos?

 

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Carretié define el miedo como “una reacción rápida del organismo ante un estímulo amenazante con dos componentes: uno psicológico y otro fisiológico que es la respuesta motora del cuerpo”. En la parte psicológica se incluye la memoria de las malas experiencias: nuestro sistema reacciona ante situaciones que en el pasado han provocado problemas. Pero ¿hay miedos innatos? ¿Por qué es tan común que demos un salto ante la presencia de un animal venenoso? Esta misma semana Dean Mobbs y sus colegas del Medical Research Council de Cambridge publicaban los resultados de un experimento que trataba de monitorizar la reacción de la amígdala en presencia de una amenaza tan primaria como una tarántula. Para ello, reunieron a veinte voluntarios, los introdujeron en un escáner y comprobaron sus reacciones cuando simulaban acercarles una tarántula a los pies. Entre las conclusiones destaca un hecho curioso: la amígdala no se activa en función de la distancia a la que se encuentre el peligro sino en función de si se aleja o se dirige hacia nosotros. Es decir, la señal se activaba con más intensidad cuando la araña se acercaba a los sujetos, con independencia de la distancia a la que se encontrara. Pero la alerta saltaba sistemáticamente, incluso en aquellos que no creen tener miedo a las arañas. Aparte del funcionamiento de la amígdala, la cuestión sobre los miedos instintivos es un viejo debate en neurociencia, explica Carretié, pero básicamente puede decirse que “lo innato es la facilidad para asociar ciertos estímulos a un peligro”, como la presencia de colores llamativos o la forma en que se mueven las patas de la araña. “De entrada”, asegura el catedrático, “un recién nacido no tendría miedo, pero sí tendría facilidad para asociar ciertos esquemas de color o formas con una amenaza”. Lo que le dará miedo después, a lo largo de su vida, quedará definido por la experiencia

Fuente: http://noticias.lainformacion.com/ciencia-y-tecnologia/ciencias-general/asi-funciona-el-circuito-del-miedo-en-nuestro-cerebro_nwpGydHpAnF4Z2uhykhNs7/

 

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CUIDANDO EL AMOR: RELACIONES DE PAREJA Y RUPTURAS SENTIMENTALES

Cuando se produce una ruptura de pareja, hay una situación de pérdida, uno pierde a alguien sentimentalmente importante. Toda pérdida produce melancolía, es decir, tristeza, y, en algunas personas, pueden provocarse cuadros de ansiedad, depresivos y pena mórbida (un trastorno donde la tristeza es el síntoma más notable y que perdura a lo largo del tiempo), especialmente en aquellas rupturas donde no cabe conciliación porque una parte de la pareja no desea continuar con la relación.

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En este enlace encontrais una guía sobre las relacionas afectivas y de pareja para que podais conocer algunas formas adeacuadas de sentir en las relaciones.

http://portal.uc3m.es/portal/page/portal/cultura_y_deporte/orientacion/orientacion/relaciones_sociales/Gu%EDa.%20CUIDANDO%20el%20amor.pdf

En la consulta por cuestiones de rupturas de pareja/afectivas serán necesario valorar las variables que  hacen que la persona tenga gran dificultad por seguir en el día a día sin pensamientos intrusivos, sin ansieda y sin sentimientos dañinos como la culpa.

Para ello habrá que modificar los pensamientos, emociones y conductas  que sean necearias y se valorará cuales son las herramientas de abordaje de problemas, de caada persona, si son correctas en este momento de tu vida o es necesario cambiarlas y adecuarlas para que sean efectivas.

La hipnosis es una de las herramientas que nos ayudarán en consulta. Es una técnica terapeutica  potente que ayudará si fuera necesario a que el trabajo en consulta se asiente con mayor fuerza y la persona pueda acceder más facilmente a contenidos emocionales importantes para su cambio.

Podéis consultarme lo que necesitéis a través de mi correo o tlf :

psicologiayemocion@gmail.com

656678840

 

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MANIFIESTO DEL COLEGIO DE PSICÓLOGOS DE MADRID : DIA DE LA SALUD MENTAL

Manifiesto del Día de la Salud Mental
El 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. El Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid se suma a esta efeméride para informar y concienciar al público general y a las instituciones sanitarias acerca de los problemas de la salud mental en nuestra comunidad.  Desde el Colegio hacemos un llamamiento a facilitar la integración social y laboral de todas las personas que han sido diagnosticadas de algún trastorno mental y seguir apoyando a las familias en la dura tarea de convivir con estas dificultades.

Los trastornos mentales son el problema de salud más extendido en Europa. Este año la OMS propone que nos detengamos a reflexionar sobre la depresión. Este Organismo nos dice que la depresión afecta a más de 350 millones de personas en el mundo. Aunque existen tratamientos eficaces, miles de personas no pueden tener acceso a estos tratamientos, sobre todo en los países en desarrollo. Obviamente en los países con mejores oportunidades económicas y sociales las personas con trastornos mentales en general y las que padecen depresión en particular, si pueden recibir tratamiento pero aparecen otras dificultades por la forma en que las instituciones sanitarias han organizado la Salud Mental.

En España, en concreto en la Comunidad de Madrid, el Colegio sigue insistiendo que es imprescindible incorporar psicólogos en los diferentes niveles de asistencia, especialmente en atención primaria. De esta manera se podrían realizar programas de prevención, promocionar la salud y asesorar y formar al resto de los profesionales que intervienen en este nivel asistencial. Pongamos un ejemplo en referencia a la depresión. La depresión es el trastorno mental que más consultas genera entre la población madrileña. Una persona con depresión llega al médico de familia y se le prescribe un tratamiento farmacológico y en algunos casos es derivada al Centro de Salud Mental, donde los psicólogos, en algunas zonas, ni siquiera realizan la primera entrevista, ni hacen la evaluación, ni elaboran el tratamiento. Es muy importante que se respeten las competencias del psicólogo clínico. Cuando el médico de familia receta antidepresivos, en muchos casos de limitada eficacia terapéutica, cuando son la única forma de intervención, está facilitando la cronificación del problema. Criticamos por tanto  la elevada prescripción de fármacos, a pesar de que la opción más exitosa y recomendada por las guías de intervención clínica, es la psicoterapia o una intervención conjunta, psicológica y farmacológica.

Los Psicólogos Especialistas dentro de la atención primaria abordarían estas patologías con tratamientos psicológicos y filtrarían con criterios más eficaces quién tendría que acudir a los especialistas de los Centros de Salud Mental, mejorando la calidad del tratamiento y reduciendo los costes económicos.

Para mejorar la atención que reciben los ciudadanos desde Salud Mental se necesita también crear Servicios de Psicología Clínica desde los que se organicen las prestaciones psicológicas en los distintos ámbitos y niveles del SNS, como hospitales, atención primaria y atención especializada.

Por otra parte, en cuanto a las ratios de psicólogos, tienen que adecuarse los recursos de los profesionales de la psicología clínica a la demanda real de los usuarios y de la sociedad en general. La media europea es de 18 psicólogos por cada 100.000 habitantes, mientras que la española es de 4,3 para el mismo número de habitantes, al tiempo que se debe equiparar la ratio de psicólogos y psiquiatras en la red de Salud Mental de la Comunidad de Madrid. Para conseguirlo hay que empezar por aumentar las plazas PIR (profesionales en formación especializada).

El Día Mundial de La Salud Mental es un buen momento para reflexionar sobre la forma en que estamos abordando estos problemas y, particularmente, sobre los aspectos de la atención sanitaria, tanto pública como privada, que podemos y debemos mejorar para que las personas que padecen este tipo de trastornos reciban la mejor atención e intervención psicológica posibles.

 

 

Enlace original; http://www.copmadrid.org/webcopm/resource.do

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EL MISTERIO DE LOS ANCIANOS CON UNA MEMORIA PERFECTA

Navegando por los mares de las novedades en psicología y neurociencia me he encontrado con éste interesantísimo artículo que hace referencia a nuevas investigaciones en las ya viejas áreas de la memoria y conocimiento en el proceso de envejecimiento. Sorprendentemente existen individuos en los que la edad no parece afectar a sus areas cerebrales de memoria.

 

Quizá podamos algún día entender cuales son las características individuales que hacen a éstas personas proteger sus almacenes y lo podamos aplicar a los casos en los que la pérdida de memoria acaba destruyendo la personalidad del individuo y si propia consciencia de existencia.

Éste es el enlace del artículo.

 

http://noticiasdelaciencia.com/not/5223/el_misterio_de_los_ancianos_con_una_memoria_perfecta/