Hipnosis

                                

                HIPNOSIS:  Reina de las Técnicas de Escaneo Emocional

 

 

Ψ ¿Qué es  eso de la Hipnosis?                                          

Ψ  Hemisferios Cerebrales:  Lateralización

Ψ  Verdades  y Falsos Mitos acerca de la hipnosis. 

Ψ Ejercicios de Autohipnosis: música, atención dirigida…

 

Ψ Para conocer más…

 

                             

                                      Ψ  ¿Qué es  eso de la Hipnosis?

 

¿ Al mirar el reloj en alguna ocasión te has sorprendido de lo rápido o lento que ha pasado el tiempo?

     ¿Te quedaste abstraído escuchando la lluvia durante unos segundos o minutos, o seducido por un tema musical de especial carga emocional y belleza?

     ¿Has conducido el coche alguna vez mientras dejabas volar tu pensamiento sin ser consciente de la enorme cantidad de distancia que recorriste en ése estado?

     ¿Has estado enamorado en alguna ocasión y sentido que morías al mirar  los profundos ojos de tu amado/a?

¿Si?

Bién, pués entonces has vivido en primera persona procesos de trance o estados de auto-hipnosis.

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 ¿Procesos de Trance?

¿Estados de Auto-Hipnosis?

Si, a veces el lenguaje técnico no ayuda especialmente a entender la existencia de las cosas, y puede llevar implícito  complejos contenidos , pero otras veces  es necesario dar un nombre  a aquello cuya existencia nos cuesta percibir, precisamente para poder comenzar a  percibirlo como algo más  familiar y real, consustancial al ser humano y poder así manejarlo con mayor facilidad.

 Un estado de trance es el elemento principal de lo que se compone la Hipnosis, es decir, en las Técnicas de Hipnosis lo que se maneja y se dirige es la atención de la persona  para  provocar en ella  estados de trance o estados mentales concretos.

Como estado de trance, o proceso,  o momento de trance, ¡o trance a secas! , entendemos el estado mental creado desde fuera al individuo o por sí mismo (normalmente de manera automática y sin darnos cuenta del proceso) en el que la atención de la persona se centra exclusivamente en uno o varios estímulos (externos a la persona o internos a ella) de tal manera que el resto de estímulos “desaparecen” de su atención consciente, no se filtran a la consciencia de la persona, no los tenemos en cuenta  durante  el trance.

      Para entenderlo mejor, un ejemplo muy sencillo:  fijémonos en los niños. Más concretamente en los momentos en los que  juegan.

Mediante el juego el niño utiliza su imaginación para construir una realidad a su medida, con una utilidad muy concreta, disfrutar del momento con los elementos de los que dispone, herramientas, otros compañeros de juego…sean éstos reales o puramente inventados.

La atención del niño en éstos momentos está centrada exclusivamente en la dinámica que él mismo va creando a cada momento, añadiendo elementos nuevos, modificando otros, todo ello sin percibir el resto de elementos de la realidad que nada tienen que ver con su juego, inclusive el paso del tiempo.

El niño está totalmente disociado* mientras juega, es decir, está empleando una técnica de hipnosis automática y natural (¡¡¡todos hemos sido niños y nos hemos disociado jugando!!!)  tiene activadas principalmente las áreas del cerebro relacionadas con la imaginación, creatividad, simulación, experimentación, y emociones positivas y placenteras. Éstas áreas cerebrales se encuentran principalmente en el Hemisferio Derecho del cerebro ( el hemisferio Izquierdo dispone de conexiones neuronales relacionadas pero en menor medida).

Por lo tanto, estados hipnóticos serían aquellos en los que la persona  dirige su atención a uno o varios estímulos concretos, ya sea de manera autodirigida o dirigida por un terapeuta externo a él,  provocando una activación de áreas relacionadas principalmente con lo emocional (Hemisferio Derecho principalmente), y  “bloqueando” el acceso consciente de otro tipo de informaciones  que en ése momento no son útiles para la persona. Se producen estados de trance en la persona en los que  la percepción de elementos tales como el paso del tiempo, la emoción, la imagen…etc, son totalmente subjetivos, posiblemente diferentes a los percibidos en estado de consciencia, y que pueden ir acompañados por relajación de la musculatura, no siendo este  factor indispensable. (Hipnosis no es lo mismo que relajación)

                                         

* Disociación (Disociación Hemisférica o Lateralización Hemisférica) ; El concepto de disociación se refiere a una separación estructurada de procesos mentales que normalmente están integrados, como pensamientos, emociones, memoria o identidad. Aunque los procesos disociativos se expresan en su forma más radical en el ámbito clínico, en forma de trastornos, existen formas no patológicas de disociación. Así, la disociación se concibe como una variable dimensional, que oscila desde la normalidad a la psicopatología. Un aspecto importante en el estudio de la disociación se refiere a los mecanismos neurofisiológicos que pueden dar cuenta de los procesos disociativos. Existen pruebas que avalan la hipótesis de que dichos procesos pueden estar relacionados con cambios dinámicos en el balance de actividad entre los dos hemisferios cerebrales. Estos cambios parecen consistir en una disminución en la actividad relativa del hemisferio izquierdo con respecto a la actividad del hemisferio derecho. Hasta la fecha, la hipótesis de la lateralización en relación con disociación se ha desarrollado principalmente en el modelo de susceptibilidad hipnótica, pero existen algunas pruebas que sugieren que podría ser extensible a situaciones de disociación clínica (patológica). No obstante, está por estudiar el alcance general de esta hipótesis en relación con medidas directas de disociación.      (Paloma Enríquez y Eduardo Miño)

                          Ψ  Hemisferios Cerebrales:  Lateralización

Dos Hemisferios, uno derecho, uno izquierdo, diferentes funciones para cada uno de ellos y una conexión interhemisférica que conecta funcionalmente ambas regiones.

       Ambos hemisferios tienen  distinto “lenguaje”:

    – EL HD está relacionada con la expresión no verbal.

Está demostrado que en él se ubican la percepción u orientación espacial, la conducta emocional (facultad para expresar y captar emociones), facultad para controlar los aspectos no verbales de la comunicación, intuición, reconocimiento y recuerdo de caras, voces y melodías.

El cerebro derecho piensa y recuerda en imágenes.              

Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente. Aprende del todo a la parte. Para entender las partes necesita partir de la imagen global; no analiza la información, sino la sintetiza. Es relacional, no le preocupan las partes en sí, sino saber como encajan y se relacionan unas partes con otras, viendo todo esto, como un todo, como una gestalt.

   Diversos estudios han demostrado que las personas en las que su hemisferio dominante es el derecho estudian, piensan, recuerdan y aprenden en imágenes, como si se tratara de una película sin sonido. Estas personas son muy creativas y tienen muy desarrollada la imaginación

     – El HI está relacionada con la parte verbal.

En el se encuentran dos estructuras que están muy relacionadas con la capacidad lingüística del hombre, el “Area de Broca” y “Area de Wernicke”(áreas especializadas en el lenguaje y exclusivas del ser humano).

La función especifica del “Area de Broca” es la expresión oral, es el área que produce el habla.

Por consiguiente, un daño en esta zona produce afasia, es decir, imposibilita al sujeto para hablar y escribir.

                                                                  El “Area de Wernicke” tiene como función específica la comprensión del lenguaje, ya que es el área receptiva del habla.

Si esta zona se daña se produce una dificultad para expresar y comprender el lenguaje.

Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente (esto es, que converge, que da, que va hacia…, que desemboca), obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas ideas o datos que ya tienes. Aprende de la parte al todo y absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas; analiza la información paso a paso; quiere entender los componentes uno por uno, y muchas cosas más.

 Además de la función verbal, el hemisferio izquierdo tiene otras funciones como capacidad de análisis, capacidad de hacer razonamientos lógicos, abstracciones, resolver problemas numéricos, aprender información teórica, hacer deducciones…

A veces la información procesada    por ambos hemisferios es   contradictoria (casos de bloqueos emocionales, shocks, psicosis…ET).

Teoricamente cada hemisferio puede tener acceso a la totalidad de la información almacenada en el otro , pero en la práctica parece que en estado de vigilia y en condiciones normales de consciencia el hemisferio predominante es el izquierdo, se opera así una desconexión funcional entre ambos que nos guía en la toma de decisiones cotidianas .

Cuando el  HD entra en contradicción con el HI , en la pugna entre ambos, el HI toma el control total tanto del procesamiento como de la toma de decisicones. El procesamiento del HD, así como su toma de decisiones quedarán inhibidos, constituyendo el material que Freud denominó el inconsciente. Cuando el HD no entra en contradicción con el izquierdo sus elaboraciones mentales están impregnadas de la intuición, que aporta conocimiento válido para el funcionameinto global,  y complementa así a la lógica formal del  HI. (Por lo tanto, las intuiciones…¿Son reales?,¿ tienen una base neuropsicológica?? …Ésto daría sin duda para otro debate).

El contenido del HD está lleno de memorias emocionales, arquetipos arcaicos (https://psicologiayemocion.wordpress.com/2010/10/19/el-mito/) y elaboraciones cognitivas excesivamente caóticas y ceñidas al peligro sobre la supervivencia.

En estado hipnótico el HI se integra en la toma de decisiones del HD, el cual al ser relegado habitualmente a un segundo plano su  contenido inconsciente  se acaba  manifestando en forma de conflicto (Freud, mecanismos represores).

En estado hipnótico no se bloquea el HI, sino que se le integra en las funciones del HD, en estado hipnótico el HD se expresa libremente y el HI lo deja hacer, lo admite.

 En estado hipnótico, la información se analiza en globalidad y desde una visión holística, de tal forma que podríamos hablar de la ocurrencia en éste estado de un sexto sentido :

La propiocepción                                          

En estado hipnótico , el hipocampo y la corteza (https://psicologiayemocion.wordpress.com/neuroanatomia/) proyectan porciones de memorias episódicas (de la historia personal), meciéndose en el tiempo y el espacio, apareciendo la memoria de “estar allí”, en la que no se viven las cosas desde una posición de recuerdo, sino que se viven en el momento en el que ésa memoria se asentó, es decir, en el momento donde se estaba grabando esa situación, cuando se estaba viviendo. (Fuente Roberto Aguado)

                                         

Se pueden así crear nuevas conexiones neuronales en el cerebro y elaborar nuevas memorias emocionales que sustituyan a las primeras (memorias o emociones antídoto que sustituyen a las patológicas). Ésta es la clave a nivel de psicoterapia, el elaborar nuevas experiencias emocionales que se puedan quedar grabadas a nivel cerebral y que extrapolen la nueva emoción al momento presente de la persona, de manera que la evocación a nivel racional (HI) y en estado de plena consciencia (no estado hipnótico) supondrá una experiencia sana para la persona. La emoción traumática  habrá desaparecido.

                           Ψ  Verdades  y Falsos Mitos acerca de la hipnosis

 

*Verdades acerca de la hipnosis

El estado hipnótico es un estado de “superconcentración”, en el que la conciencia centraliza su atención sobre puntos concretos, separándolos del resto.  Es como cuando hacemos pasar los rayos del sol a través de una lupa: la energía se concentra sobre un punto concreto, pero sin perderse un ápice de ella.

En este sentido es algo muy distinto del sueño. Durante la hipnosis no hay ningún tipo de pérdida  involuntaria de control. Durante el estado hipnótico, el sujeto es dueño de sí mismo y no hace sino aquello que acepta hacer.

En sentido estricto, no es que una persona  hipnotice a otra. Lo que sucede es que una persona entra en un estado de concentración y relajación, y otra le explica cómo hacerlo. Cualquier otra forma de entender la hipnosis es contraproducente.

Si el que da las instrucciones las plantea en forma de reto (“ahora no podrá abrir los ojos, aunque quiera”) o anuncia que van a suceder acontecimientos hipotéticos (“cuando se despierte ya no volverá a fumar”) está actuando, como mínimo, a la ligera. Si los sujetos hipnotizados son muy sugestionables, o (en la hipnosis de escenario) están vencidos por la ansiedad, pueden responder ciegamente a este tipo de órdenes. Pero, si se trata de personas normales, pueden responder en forma muy crítica a estas sugerencias, más propias del hipnotizador de feria que del profesional que emplea la hipnosis como medio para hacer el bien.

Bien es verdad que, para el hipnotizador de feria, este tipo de “espectáculos” resultan muy comerciales. Pero no es menos cierto que las órdenes a seguir de forma irracional comportan alguna forma de vejación al sujeto hipnotizado y suponen un desprestigio para la técnica.

*Mentiras acerca de la hipnosis

La hipnosis no es un estado de sueño, aunque muchos de los hipnotizadores de feria (y algunos de los “serios”)  manejen la palabra “Dormir” o la orden “¡Duerme!” como  artimaña en sus actuaciones. Hipnosis es un estado de “superconcentración”. Si efectuamos electroencefalograma de una persona en estado hipnótico, el trazado obtenido no se parece en nada al  del sueño, sino que se asemeja al de una persona despierta, atenta, pero en estado de gran tranquilidad y relajación mental.

 ¿Cómo trabaja el hipnotizador de espectáculo?

El hipnotizador de teatro o televisión, espectáculos en general,  es alguien que trabaja con una “verdad a medias”, que suelen ser las peores de las mentiras. Hace hipnosis, pero no siempre. . En la España pretelevisiva hemos tenido a dos de los más geniales “hipnotizadores” de teatro de todos los tiempos: el Profesor Alba, y Fassman, quienes, en las décadas de los 40 y 50, rivalizaban en protagonizar espectáculos de hipnosis en los escenarios de teatros. Otros, menos famosos, actuaban en las “varietés” de fin de sesión cinematográfica (entonces en boga) o en circos y fiestas mayores.  Fassman, en su madurez, creó un centro de estudios donde enseñaba técnicas de hipnosis, meditación y relajación. Creo que era una excepción entre los hipnotizadores teatrales, pues llegó a desarrollar una actividad, como asesor psicológico, demostrando siempre una gran profesionalidad y honradez.

Veamos el trabajo del hipnotizador teatral estándar.  Como inicio de sus demostraciones, pide voluntarios entre el público. Normalmente se presentan dos o tres, de forma rápida, que son los ganchos (a sueldo del hipnotizador). Con ellos realiza efectos vistosos: “sueño inmediato”, obediencia absoluta, catalepsias… y caldea el ambiente.

Cuando, tras nuevas peticiones, suben al escenario 10 o 12 personas, el hipnotizador se aprovecha del “miedo escénico” de los que no son ganchos.  Despacha rápidamente a los que no advierte nerviosos o sugestionables, y se queda con las personas que entiende más simples y colaboradoras. Pueden ser personas inteligentes, pero bondadosas por naturaleza y poco dispuestas a crearle complicaciones al artista. De todas formas, si alguno inicia reticencias a media función, será ridiculizado  y mandado a su butaca.

Jean Louis Chardans, en su genial obra Diccionario Ilustrado de Trucos (Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 1970) divide los “clientes” del hipnotizador teatral en: ganchos (pagados), simpatizantes (gentes bondadosas), tímidos (hacen lo que se les dice) e imitadores (hacen lo que los demás por miedo a quedar mal). El hipnotizador juega con el miedo y la simpatía. Sus sujetos responden a dos conceptos bien definidos: quienes soportan la experiencia, y quienes actúan en la experiencia.

Se busca crear en los sujetos tres grados de inconsciencia más o menos total o voluntaria: “sueño” provocado, obediencia de órdenes  e irresponsabilidad total.

Los ganchos  son quienes llevan la peor parte: atravesados con agujas, o desnudándose ante el público (a pesar de las “exhortaciones” de sus “familiares”). Pero también es posible que algunos “nerviosos” inocentes hagan las mil y una, dejando sorprendido incluso al hipnotizador.

Si alguno de los sujetos no se presta al juego, el hipnotizador teatral suele imprecarle con frases del estilo de “Solamente hay dos casos en que yo fracaso: con retrasados mentales o con alcohólicos”. El público se ríe, y la persona molesta se marcha a su asiento en el 90 por ciento de los casos.

  Más información:

https://psicologiayemocion.wordpress.com/2011/02/21/analgesia-y-anestiesia-mediante-hipnosis/

 

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